Travesía P. de Farnals (Valencia) - Islas Columbretes - P. de Farnals

23 -24 de Febrero de 2.008

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Segunda travesía del grupo de navegantes formado por Fernando Molina, Jorge García, Miguel Algora y Javier Giménez. En esta ocasión, nos hemos decidido por una travesía hasta el Parque Natural de las Islas Columbretes.

En un principio, barajamos dos posibilidades: viajar por carretera hasta el punto de la costa más cercano a las islas (Oropesa) o viajar por carretera hasta Valencia y, desde ahí, navegar hasta las islas; la primera alternativa tenía más coche y menos navegación; la segunda, tenía menos coche, pero más navegación. Por unanimidad, decidimos esta segunda alternativa, que presentaba mayor navegación.

Por lo tanto, después de contratar el barco desde Madrid, nos desplazamos en el coche de Miguel hasta Pobla de Farnals, en Valencia.

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22 de febrero de 2008, 19:00 h. Pobla de Farnals (Valencia). Embarcamos en un Gib Sea 37, de la empresa ‘Brisas de Valencia’, y nos encontramos las primeras sorpresas: el plotter no funciona (el encargado nos trae después un GPS portátil), el menaje está muy sucio, faltan útiles para cocinar,... Nos indican que no hay previsión de viento por lo que, tranquilamente, nos preparamos para cenar (codillo con verduras y ensaimada con crema catalana) y decidimos dormir hasta las 02:00 con la esperanza de que el viento levante y la intención de llegar con luz del día al destino.
  
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23 de febrero de 2008, 02:30 h. Pobla de Farnals (Valencia). Zarpamos. Previamente, nos informan que, en la bocana del puerto, se había acumulado mucha arena; esto, unido al hecho de que la draga llevaba algún tiempo sin funcionar y que la presión (alta) existente había hecho bajar el nivel del agua, con lo que la sonda en esa zona era muy reducida (de hecho, se habían colocado varias boyas indicadoras).

Pudimos comprobar que así era: después de pasar la bocana del puerto, la orza tocó fondo, afortunadamente sin mayores problemas. ¡Menudo susto!

El viento no ha aparecido, por lo que debemos navegar a motor, fijando el rumbo en 060º, a una velocidad de unos 5 nudos.

A la altura del puerto de Castellón, nos encontramos un barco fondeado. Pasamos a su lado sin ningún problema.

Decidimos hacer dos turnos de guardia. Se van a descansar Miguel y Fernando. El mar está tranquilo, no hay viento, ni tráfico de barcos.

Sobre las 05:30h. empieza a levantarse algo de niebla; hacemos el cambio de guardia.

08:00 h. Seguimos navegando a motor, ya que no hay viento; el cielo está despejado y el mar está totalmente tranquilo.

El segundo turno de descanso (Jorge y Javier) se estaba ‘desperezando’ para salir a cubierta, cuando escuchamos las voces de nuestros compañeros de guardia: Sí, ¡no es un sueño! ¡Son ellos!: una manada de DELFINES mulares (¿20-30?) saltando, jugueteando, cortando nuestra proa; es difícil describir semejante espectáculo; estamos absortos en su contemplación.

 

 

 

 

 

Pero todo tiene un final: cuando deciden que ya es suficiente, siguen su camino y nos abandonan.

 

 

 

 

Desayunamos en cubierta (¡vaya día de verano en pleno mes de febrero!), comentando el espectáculo que acabamos de presenciar.

Al terminar, Jorge nos presenta su flamante sextante (en dos palabras: im-presionante), que nos permite practicar durante un buen rato con él:

Incluso, nos atrevemos a intentar el problema de calcular nuestra situación (Jorge viene completamente equipado: libros, almanaque, calculadora,...): después de la próxima convocatoria, vamos a contar ya con un ‘Capitán’ en el grupo.

12:00 h. Avistamos las islas; dado el rumbo que llevamos, la primera que vemos es la que se encuentra más al SW: ‘El Carallot’:

 

Por detrás, comienzan a perfilarse las más mayores:

¡Todo un espectáculo! Un rato después, entramos en la reserva y navegamos tranquilamente entre las islas. El primer grupo de islotes (Columbretes tiene 4 grupos) tiene como roca más significativa ‘El Carallot o Bergantín’; dejamos por babor el ‘Islote Cerquero’ y las ‘Tres Rocas del Carallot’ y por estribor los ‘Islote Baleato’ e ‘Islote Churruca’:

Ponemos rumbo hacia el segundo grupo, cuya roca más significativa es ‘La Foradada’; al llegar a su altura, entendemos el porqué de su nombre:

Pegada a ella se encuentra el ‘Islote Lobo’ y, más pequeño, el ‘Islote Méndez Núñez’:

 

Dejamos este grupo por babor y ponemos rumbo hacia el tercer grupo, cuya roca más significativa es ‘La Ferrera’:

En este grupo, encontramos la única embarcación deportiva que veremos en todo el día, entre esta y el ‘Islote Bauz´┐Ż’.

Por último, ponemos rumbo hacia el último grupo, hacia ‘L’Illa Grossa’, la más grande de todas, donde tenemos intención de fondear.

Bordeamos su cara oeste, en dirección hacia la parte más al norte, donde se encuentra ubicado el faro y enfilamos la entrada a la bahía (la isla tiene la forma de un cráter de volcán):

13:30 h. Todas las boyas de fondeo están libres, por lo que elegimos la más cercana a ‘Puerto Tofiño (único lugar en el que se puede desembarcar), a la que nos amarramos.

Tenemos intención de realizar la visita a la isla (es la única que se puede visitar). Es el momento de sacar la bolsa de la auxiliar y proceder a su inflado. La barca se guardó la última vez sin limpiar (está llena de arena); es muy pequeña, por lo que sólo pueden montar dos cada vez (el desembarco de los 4 se hace en 3 viajes); y, además, ¡hace agua!

 

En la isla, uno de los 4 monitores/vigilantes permanentes nos recibe: nos indica que, para desembarcar, hay que solicitar permiso por radio, que nosotros no lo hemos hecho y que, además, es la hora de la comida y no se puede hacer la visita.

 

Le explicamos que lo hemos intentado varias veces por radio, pero que tenemos la sospecha de que la radio no debe funcionar muy bien (durante todo el trayecto, no hemos oído absolutamente nada; ni siquiera los partes meteorológicos periódicos).

 

Volvemos de nuevo al barco, para comer y probar la radio (canal 9); conseguimos establecer comunicación y quedamos en realizar la visita después de comer: pasta con salsa de foie-grass.

 

 

 

 

La comida la realizamos en cubierta; el día es estupendo y el agua cristalina nos deja ver los peces,...

 

Descansamos un rato y recibimos la llamada desde la isla: podemos desembarcar y realizar la visita.

 

 

 

En el primer viaje, ya a punto de desembarcar, posiblemente un movimiento incorrecto por parte de Javier hace que la barca vuelque cayendo al agua Fernando y Javier; el agua está a 14º C. Lo peor de todo es que el equipo de Fernando se moja (cámara de fotos, cámara de vídeo y móvil) ¡qué desastre!

 

 

 Esperemos que, al menos, los soportes no se hayan estropeado. El motor se ha mojado y no arranca, por lo que el resto de viajes hay que hacerlos a remo. Después de ponernos ropa seca, desembarcamos y el monitor nos guía en la visita: nos explica su historia, su fauna y flora, visitamos la sala de exposiciones,... ¡Qué vistas!

 

    

    

Lamentablemente, el faro está en obras y no se puede visitar. Una pena, porque tiene un aspecto impresionante.

Después de terminar la visita, volvemos al barco (a remos); contemplamos el atardecer.

    

Comienzan a verse las primeras estrellas; cenamos (nos estaba esperando el codillo) y salimos a cubierta. El cielo completamente despejado de nubes y la ausencia de contaminación lumínica nos brindan otro espectáculo más en este viaje: la contemplación de un cielo cuajado de estrellas que, cada vez, es más difícil de observar. Y así, mirando las estrellas, contemplando la hipnótica luz del faro y escuchando las delicadas ‘vocecillas’ de nuestras vecinas las gaviotas (¡qué escandalosas!), decidimos irnos a dormir: tenemos intención de salir pronto y, además, hay previsión de empeoramiento del tiempo (viento SW).

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24 de febrero de 2008, 06:30 h. Illa Grossa (I. Columbretes). ¡Qué diferencia con el cielo de anoche! Ahora, está totalmente cubierto y amenazante (por la noche ha llovido); desayunamos, ponemos la capota y zarpamos; el plan es poner rumbo 270º (una vez fuera de la bahía y a resguardo de la costa) durante un par de millas (para librar todos los islotes) y, después, poner rumbo directo al puerto de destino (170º). Navegamos a motor, ya que el viento (NE, no SW) es muy flojo, aunque ha levantado mar de fondo que nos entra prácticamente por popa.

Al cabo de una hora, viendo que el viento ha levantado, decidimos poner las velas; pero después de un rato, al comprobar que el viento no es muy fuerte y que la velocidad del barco ha bajado (3 nudos), decidimos arriarlas y encender nuevamente el motor.

Al cabo de una hora, aproximadamente, el viento ha vuelto a crecer y es más constante, decidimos izar las velas y apagar definitivamente el motor. Comienza a llover (aunque ligeramente); recibimos el viento en popa cerrada, así como las olas. Navegamos a 5-6 nudos; probamos a poner las velas en ‘orejas de burro’, pero el génova bate demasiado; dado que no podemos atangonarla, intentamos ver el comportamiento del barco sin la misma; la velocidad no baja, y decidimos continuar la navegación sólo con la mayor, muy abierta, cazando la botavara con una retenida que hemos improvisado. Las olas nos ayudan en la navegación.

La lluvia va creciendo en intensidad, así como el viento; el barco navega a 6-7 nudos. A la altura del puerto de Castellón, nos cruzamos con un mercante de gran tamaño; para evitar problemas de última hora, nos apartamos visiblemente de su derrota y, una vez seguros de que no existe riesgo de colisión, volvemos al rumbo que llevábamos. Comemos (algo de fiambre) para aguantar lo que queda de viaje.

24 de febrero de 2008, 16:00 h. Nos acercamos al puerto de destino; arriamos las velas con gran esfuerzo, ya que el barco se mueve mucho, y el viento y el agua hacen incómoda esta tarea. Enfilamos la bocana del puerto y, en ese momento, recordamos el problema que tuvimos al salir. Pero en esta ocasión, pensamos, ¡el oleaje debe hacer más peligrosa la entrada!. Y no estábamos equivocados: nuevamente, la orza del barco golpeó el fondo arenoso de la bocana del puerto: ¡nuevo susto! Además, el oleaje había movido las boyas que marcaban la entrada. Atracamos y pusimos punto (y seguido) a este viaje.

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¡Comienzan los preparativos del siguiente!